El aventurero

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CDMX, Mexico
Soy comunicólogo, docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, escritor para medios audiovisuales, realizador de productos sonoros en la Universidad Pedagógica Nacional y Socio de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica. En este portafolio virtual se incluyen diversos ejemplos dedicados a la comunicación y divulgación del conocimiento científico. Son el resultado de mi trabajo profesional realizado en diversas instituciones y en épocas diferentes. Agradezco a los colegas que participaron en la coordinación, conducción, locución y operación. Correo:constructoresdelconocimiento@gmail.com

viernes, 28 de febrero de 2020

El rastro digital


En este video se ofrece una descripción del concepto rastro digital", es decir, "un conjunto de datos (fragmentos de información) derivados del comportamiento de un individuo, que es digitalmente rastreable, incluyendo la presencia en línea asociada con él, no solo de su uso de internet, sino también de su cotidianidad". 

martes, 29 de septiembre de 2015

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ESCUCHA EL PROMOCIONAL SONORO DE CONSTRUCTORES DEL CONOCIMIENTO



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lunes, 20 de julio de 2009

Tianguis de la ciencia



Allá por el año 2000 se nos ocurrió poner en práctica las habilidades productivas que deben tener los comunicólogos. La situación era inmejorable: conocía a la maestra Alexandra Sapovalova, organizadora y pionera del evento. Este es el resultado de aquella aventura en tierras michoacanas. Hay otro video pero es demasiado largo. El levantamiento de imagen fue en la Ciudad Universitaria Nicolaíta y la posproducción en territorio puma.

viernes, 17 de julio de 2009

El origen del proyecto



El origen de esta serie se remonta al momento en que leí el texto siguiente:

"El descubrimiento de un nuevo cometa, una nueva "droga mágica" o la formulación de un nuevo concepto sobre la materia no es nunca la obra de un solo hombre de ciencia. es, más bien, la culminación de los esfuerzos de incontables investigadores que, a menudo sin distinción ni recompensas, han trabajado en el transcurso de los años para lograr que progresen las fronteras de la ciencia. Así, por ejemplo, un hombre inventa un microscopio, años después, un hombre de ciencia, con la ayuda de un microscopio, observa organismos pequeñisimos a los que más tarde da el nombre de microbios. Otro investigador demuestra entonces que existe una relación entre esos microbios y la enfermedad. Continúa la cadena de descubrimientos, y las generaciones posteriores de científicos, basándose en lo que se ha conseguido antes, descubren, las maneras de destruir y dominar los microbios nocivos (y aprovechar a los benéficos). Este proceso de dependencia recíproca en el progreso científico no sólo es verdadero en la medicina, sino también en la astronomía, la química, la física y, en general, en todas las disciplinas científicas". (100 grandes científicos. Breves biografías de los científicos más grandes del mundo. De Hipócrates a Einstein. Jay E. Greene. Editorial, Diana, México, 2001).

Hoy, más que nunca, es vigente la afirmación de Sir Isaac Newton: "Sí he logrado ver más allá que otros hombres, es porque he estado a hombros de gigantes".

Motivado por estas ideas, inicia la búsqueda de información acerca de los hombres y mujeres dedicados a la ciencia. La re-lectura de Cazadores de microbios, de Paul de Kruiff, fortaleció aún más mi gusto por conocer más acerca de la forma en que los constructores del conocimiento hacen su trabajo. La recolección de materia prima fue lenta y apasionante pero también tuvo sus etapas difíciles. Un dato de aquí, otro de allá y el panorama se completaba. Nada que ver con la imagen que transmiten los medios de información.

Luego de mi búsqueda me quedó claro que ellos, los constructores del conocimiento, pertenecen a un grupo de seres humanos que tuvieron la habilidad y el valor para cuestionar el orden establecido y aparentemente inamovible, y ofrecer una nueva visión del mundo. También encontré que algunos los llaman inventores, otros dicen que fueron científicos. Hay quienes los considera seres estrafalarios, distraídos y hasta locos. Ellos, ellos son simplemente seres humanos con virtudes y defectos, aciertos y errores. Revisar la historia de la construcción del conocimiento científico es adentrarnos en los sueños e ilusiones de los seres humanos. Cada inventor, científico o investigador trata de corregir, reorientar y retomar lo hecho por sus colegas. Cada adelanto presentado es el resultado de una serie de aportaciones en las que intervienen diversas personalidades. Ninguno de ellos ha trabajado de manera individual y tampoco parte de la nada. Ninguno tiene, ni tendrá, la respuesta definitiva. Pero cada nueva solución trae consigo un nuevo problema . Y cada nuevo problema representa la oportunidad para poner en práctica la imaginación y creatividad del ser humano para cuestionar lo establecido, lo aceptado y lo considerado como verdadero. Claro, el fracaso es una constante y es necesario saber aceptarlo.

Pero ¿qué hacer con esta materia prima? Sin duda estaba frente a la oportunidad de unir dos de mis pasiones: la radio y la divulgación del conocimiento científico.

En el 2002 se diseña la primer versión de Constructores del conocimiento, un intento por recrear la vida y obra de los pioneros en el desarrollo de la ciencia. Con el apoyo y libertad del que en ese entonces era mi jefe en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, de la UNAM, el doctor Rolando Ísita Tornel, (el único de mis jefes que hasta la fecha ha comprendido mi filosofía laboral: dame libertad, déjame hacer mi trabajo y tú quedarás bien), escribí dos guiones y estuve a cargo de la dirección y posproducción de los programas piloto dedicados a Nicolás Copérnico y Tycho Brahe. Claro, tuve la suerte de contar con la asesoría musical de un excelente compañero de trabajo, Pablo Flores quien, además, es un buen músico.

A pesar del optimismo, el resultado no fue alentador y todo quedo en eso: un proyecto. Por supuesto, en lo personal considero que el aprendizaje fue invaluable debido a que en los programas se incluyeron todos los recursos del lenguaje sonoro.

En este mismo año (2002), se modifica el proyecto y se presenta una versión mucho más corta y, al parecer, más interesante desde el punto de vista radiofónico. Se mantiene la idea pero por diversas razones cambia el nombre a: La ciencia, un método para la sobrevivencia. Nombre muy largo y nada atractivo pero que permitía dejar en claro la importancia que la ciencia ha tenido, y tiene, en las actividades cotidianas de la población. La serie se transmitió por diversas estaciones radiofónicas universitarias y culturales de nuestro país.

En el 2006 se presenta la oportunidad de retomar el concepto Constructores del conocimiento. La radio ciudadana, estación perteneciente al Instituto Mexicano de la radio publica la convocatoria para participar en el Tercer Concurso de Proyectos Ciudadanos. Se presenta el proyecto respectivo, pero ahora como una revista radiofónica. Después de varias reuniones con el doctor Salvador jara Guerreo, entonces presidente de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica y director general del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología, del estado de Michoacán, acordamos que éste último aportaría el presupuesto para la realización del programa piloto y que, posteriormente, se buscarían recursos en otras dependencia y que se podía contar con el apoyo de la SOMEDICYT. Escribir, coordinar y realizar un programa de una hora en solitario era una locura pero ya estaba embarcado y había que salir adelante.  Busqué a los colegas del IPN (Octavio Plaisant, José Luís Carrillo y Jorge Rubio) Luego de varias reuniones quedo claro que no les interesaba el proyecto y el dieron vueltas y largas al punto. Sólo José Luis cumplía los acuerdos de entregar material escrito. El tiempo para presentar el proyecto se acortaba y no había avances significativos así que no había más que agarrar al toro por los cuernos. En estas condiciones escribir un guión piloto de 58 minutos de duración fue toda una hazaña pero aún faltaba lo más estresante: realizar el programa. Ni modo, ahí me tienes consiguiendo estudio y hablando con locutores conocidos para que le entrarán al quite. Finalmente el proyecto y el programa piloto es entregado en tiempo y forma en las instalaciones del Instituto Mexicano de la Radio. Ahora sólo quedaba esperar los resultados.

Constructores es aceptado como un proyecto independiente. Sin embargo, ya no fue posible establecer contacto con el doctor Jara. ¿Qué hacer frente a este panorama nada alentador? ¿dejar perder el espacio o buscar opciones para aprovecharlo? Después de todo yo tenía mucho tiempo libre...pero no había dinero. ¿Hacer programas de manera gratuita? Pensar...pensar...y buscar opciones.

Constructores ya tenía fecha para salir al aire pero no había condiciones para hacerlo. ¿Perder el espacio? En febrero del 2007 me incorporé al área de radio de la Universidad Pedagógica Nacional. Esta institución ya tenía varios años, más o menos 6 ó 7 sin un espacio radiofónico así que pensé, ingenuamente, que no estaría mal invitarlos a participar. Se junto la comida y el hambre. Sin embargo, mi gesto de buena voluntad se confundió y el invitado salió respondón. ¡Querían apropiarse de mi proyecto a la malagueña! Alejandro Gallardo Cano, en ese tiempo subdirector de comunicación audiovisual, lo ofreció como un espacio de la UPN y durante los primeros 7 programas se incluyo únicamente información de esta Universidad.

De pronto un barco diseñado, construido y dirigido por un sólo capitán ya tenía una tripulación de 8 marineros y un nuevo capitán. El capitán original estaba solo, y en territorio enemigo, no estaba indefenso porque estaba bien preparado para la batalla. Conocía los riesgos pero estaba dispuesto a defender su creación. Había que controlar el motín a bordo y bajar a los intrusos. Lo más sensato era negociar y dejar el enfrentamiento directo como último, y único recurso. Era indispensable conseguir otra tripulación para la batalla. Había un as bajo la manga y debía ser utilizado de manera eficaz.

Una vez más los de Zacatenco no le entraron así que habría que buscar apoyo en otro territorio. Tres ciudadanos libres e independientes aceptaron el reto. Ana Paola Romero García, Arcadio Monroy Ata y Maribel Flores, se unieron al solitario capitán. El enfrentamiento en las faldas del Ajusco era inevitable y ya era tiempo de hacer un movimiento.

El invasor ignoro las señales previas y un buen día sin previo aviso la UPN quedó fuera del programa. El ambiente fue tenso y estresante pero no acepto negociar. Se fue por el camino de la intimidación y el hostigamiento laboral. De nada valieron los berrinches y pataleos. Con documentos oficiales en mano el capitán hizo valer su liderazgo en el barco y demostró que el barco era independiente y no de la UPN. El resultado era de esperarse: un amigo menos.

Un espacio de 60 minutos a la semana en una estación de radio, sin duda es un gran escaparate y un bocado apetitoso difícil de resistir. El caso que nos ocupa no fue la excepción y en bastantes ocasiones se utilizó de manera incorrecta. Invitación a los amigos, aunque no tuvieran resultados concretos, alumnos sin nivel para asistir como invitados al programa, temas irrelevantes, promoción para la institución donde se trabaja, etc. Ni modo, luego de 70 programas era necesario reorientar o retomar el nivel del programa. Ahora el precio fue doble: perder a otro amigo y al conductor. Defender proyector e ideas no es sencillo y muy pocos están dispuestos a pagar el precio.

El 14 de mayo del 2007 iniciamos transmisiones con muchas esperanzas pero también con bastantes dudas: ¿podríamos mantener un programa de radio al aire con un presupuesto igual a cero? ¿Los investigadores del Distrito Federal confiarían en nosotros y asistirían al programa? ¿Tenía sentido enfrentar un reto de estas dimensiones sin apoyo institucional? Cierto, no teníamos apoyo institucional pero si la confianza de los responsables de una estación de radio. Constructores del conocimiento había dejado de ser un proyecto para convertirse en una realidad. Ya no era tiempo de dudar ni de preocuparse, sino de ocuparse. Después de todo, ¿cuántas personas en este país pueden darse el lujo de realizar un programa de radio por gusto, sin tener que rendirle cuentas al jefe o a la institución?

En el presente documento describiré la forma en que 4 universitarios (2 comunicólogos: Ricardo López Gutiérrez y Ana Paola Romero García, y dos biólogos Arcadio Monroy Ata y Maribel Flores Estrada) enfrentan el reto de mantener una serie radiofónica al aire.

La serie fue diseñada por Ricardo López Gutiérrez, comunicólogo con más de 28 años de experiencia en la comunicación de la ciencia y responsable de más de 25 series radiofónicas, todas ellas dedicadas al desarrollo de temas científicos, tecnológicos y educativos.

Descripción de la serie
Constructores del conocimiento es una serie radiofónica dedicada a la comunicación del conocimiento científico. En ella se desarrollan temas relacionados con la ciencia, la tecnología y la educación en sus diversas variantes (ambiental, científica, tecnológica, sexual, etc). La serie fue diseñada para participar en el Tercer Concurso de Proyectos Ciudadanos de Radio, emitida por el Instituto Mexicano de la Radio, a través de la Radio Ciudadana. El compromiso inicial con la citada emisora radiofónica del IMER, era por 6 meses, o sea, 24 programas.

Constructores del conocimiento en Radio Ciudadana

La serie que nos ocupa tiene una duración de 60 minutos, se transmite en vivo los viernes de 8 a 9 de la mañana por la XEDTL Radio Ciudadana, en el 660 de A. M. La estación forma parte del Instituto Mexicano de la Radio y tiene por objetivo promover la cultura democrática y la participación ciudadana, a través de una programación que privilegia el conocimiento, el análisis y la discusión de asuntos de interés público. Radio Ciudadana está abierta a la participación de académicos, especialistas, instituciones y organizaciones de la sociedad civil que quieran dar a conocer sus preocupaciones, investigaciones, actividades y proyectos a la ciudadanía.

Hasta finales de octubre del 2008 se han transmitido 80 programas. En estas 80 semanas se cometieron errores, se probaron géneros y formatos e incluso se precisó el tipo de invitados que deberían asistir al estudio de transmisión. A continuación ofreceré una breve descripción de cada una de las etapas, así como algunos de los errores más notables que se cometieron. Cabe destacar que esta experiencia se presentó en el XVI Congreso Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica, desarrollado en la ciudad  de Tepic, Nayarit, en el 2008.

Etapa 1 Mesa redonda
Durante los primeros 15 programas esta modalidad nos pareció atractiva y representó un reto conseguir que 3 ó 4 invitados aceptaran asistir a la estación. Teníamos dudas de que aceptarán, ya que, es pertinente recordar, que la relación de los investigadores/científicos con los medios de comunicación no ha sido del todo grata. Para nuestra sorpresa, la respuesta siempre fue positiva y cada viernes teníamos en cabina a todos los expertos que, en la mayoría de las ocasiones, venían de la misma institución. Los resultados no siempre fueron alentadores ni gratificantes. Participaciones extensas, aburridas y el uso de un lenguaje técnico, hacían recordar un salón de clase y no un programa de radio dirigido a un público neófito en cuestiones científicas. Parecía un diálogo de sordos en el que cada uno respondía lo que quería y no lo que se le preguntaba. Otro error a destacar es que se invitó a diversos funcionarios y administradores de actividades relacionadas con la ciencia, y su discurso siempre fue repetitivo, monótono, de reclamos constante pero sin propuestas concretas. Los temas, por supuesto, siempre quedaban inconclusos y la respuesta del público fue nula: cero llamadas telefónicas. El resultado nos obligaba a modificar la estructura de la serie, así como seleccionar mejor a los invitados.

Etapa 2 entrevistas y enlaces telefónicos
En la segunda etapa (programa 16 al 60) se disminuyó a 2 el número de invitados a cabina. Así mismo, se incluyeron dos invitados vía telefónica. Estas modificaciones permitieron desarrollar los temas con mayor profundidad y de una forma coloquial y amena. Más que una entrevista, se desarrollaron charlas con los invitados a quienes se le sugería el uso de un lenguaje coloquial y se les pedía una explicación de los términos técnicos utilizados. La respuesta del público poco a poco se hizo presente hasta promediar 7 llamadas en cada programa.

Etapa 3 Noticiario
En la tercera etapa (programa 61 al 80) ya no hay invitados en cabina: todo el programa se desarrolla vía telefónica. ¿Un programa de radio en vivo sin invitados en cabina? Parecía una locura pero el modelo funciona bien en la radio comercial ¿por qué no habría de ser de utilidad en un programa ciudadano que se transmite por una estación estatal? Hasta finales de octubre del 2008 consideramos que el cambio ha sido favorable pues ahora transmitimos un programa con formato de noticiario. El ritmo es ágil y dinámico y en él se proporciona información acerca de los diversos proyectos de investigación que se desarrollan en nuestro país. En este formato sólo participan aquéllos investigadores que tienen resultados concretos y que pueden ser de utilidad para solucionar problemas específicos de la población mexicana. Esta variedad nos permite ofrecer un panorama amplio de las aportaciones que en los diferentes campos de la ciencia se obtienen.

¿Cómo se definen los contenidos?
Un breve recorrido por el cuadrante radiofónico del Distrito Federal, permite darnos cuenta que en la radio comercial predominan los charlatanes, los médicos naturistas, los astrológ@s, adivin@s, personajes de la farándula, artistas incomprendidos y locutores que hablan y hablan sin decir algo coherente. Los contenidos que transmite este tipo de radio incluye recetas de cocina, chismes acerca de supuestos artistas, dietas milagrosas para bajar de peso sin hacer ejercicio, parodias de escándalos políticos, bromas de mal gusto, consejos de belleza para hombres, mujeres y niños y bastantes noticiarios de política.
¿Y qué productos se anuncian en la radio comercial? el muestrario es variado e incluye: productos chatarra que afectan la salud humana, productos milagro que ofrecen curar las más variadas enfermedades, bebidas energizantes que prometen hacer al cuerpo más resistente, comida rápida de efectos cuestionables, música extranjera y un largo etcétera.

En este contexto, definir los contenidos que se transmitirán en Constructores del conocimiento no ha sido una tarea sencilla, ni libre de obstáculos y nos ha obligado a plantearnos las siguientes preguntas: ¿qué temas vamos a incluir en el programa? ¿aquéllos de interés particular o los de interés colectivo? ¿contenidos de las ciencias duras o de las ciencias sociales?

Las discusiones al interior del equipo han sido difíciles y en varias ocasiones ahn subido de tono pero finalmente se llega a la conclusión que es pertinente: 1) buscar el equilibrio entre contenidos de las ciencias duras y las sociales. 2) Evitar los temas de interés particular y 3) darle prioridad a los que consideramos que pueden ser de interés para la sociedad, es decir, los que se relacionan directamente con las actividades cotidianas de la población mexicana.

Así mismo es inevitable incluir aquéllos que son de actualidad y que generan polémica y que tienen presencia en los medios de comunicación colectiva como las bebidas energizantes, la obesidad, los productos milagro que dicen curar casi cualquier enfermedad y un largo etc. Es pertinente aclarar que nuestra agenda temática no está determinada por los contenidos que generan o transmiten otros medios, sino por la trascendencia social de los temas y por el interés del público en los mismos.

En Constructores del conocimiento buscamos derribar mitos y creencias populares relacionados con la charlatanería y el pensamiento mágico religioso. Tratamos de orientar a los radioescuchas para que busquen la solución en la ciencia.

Definido el tema, procedemos a realizar una revisión exploratoria de la literatura que se ha escrito al respecto. Se revisa Internet, periódicos, revistas, boletines de prensa, artículos de investigadores, programas de radio y televisión. Esta revisión nos permite conocer el panorama general del tema seleccionado e identificar las diferentes posturas que hay

Toda esta información nos permite elaborar un cuestionario sólido e interesante desde el punto de vista periodístico, en el que invariablemente, están presentes las dudas e inquietudes del radioescucha. Desde la perspectiva de comunicación, utilizamos la empatía, es decir, nos ponemos en el lugar del radioescucha para tratar de identificar sus necesidades de información.

La siguiente etapa consiste en ubicar a los especialistas en el tema, dónde trabajan y cuáles son sus líneas de investigación concretas. Para cumplir con este objetivo nos ponemos en contacto con los responsables de comunicación social y jefes de prensa de diversas instituciones, tanto educativas como gubernamentales. En el 90% la respuesta ha sido favorable y, además de facilitar el contacto con el especialista o el investigador, nos garantizan su participación en el programa.

Nuestros invitados son especialistas que proporcionan información científica de primera mano y de una manera clara, amena, coloquial y siempre relacionada con las actividades cotidianas de los radioescuchas. El programa no está considerado como un foro donde se invite a los amigos o conocidos. Por este motivo, no es raro que en un mismo programa el radioescucha tenga la oportunidad de conocer las aportaciones de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Politécnico Nacional, de la Secretaría de Salud, del Instituto Mexicano del Seguro Social y de la Comisión Nacional del Agua, entre otros.
La respuesta positiva de los responsables de comunicación social y jefes de prensa de las diversas instituciones educativas y gubernamentales y la aceptación de los investigadores a participar en el programa, nos hace sospechar que ya confían en el programa y que lo consideran serio.
La respuesta del público
La respuesta ha sido interesante ya que, contrario a lo que se piensa, al público radioescucha sí le interesan los programas dedicados a tópicos científicos. Este interés se ve reflejado en las participaciones que hacen en cada una de las emisiones. Los radioescuchas de Constructores del conocimiento preguntan, debaten, comentan y cuestionan a los expertos que se encuentran en cabina. El recurso del teléfono abierto nos ha permitido detectar que cuando el tema está relacionado con las actividades cotidianas del radioescucha, éste se siente tomado en cuenta y aumenta su participación en el programa. Por supuesto, también sugiere temas que son de su interés o que le afectan directamente. En este punto es pertinente mencionar que cuando se desarrollan temas relacionados con la salud humana, los radioescuchas convierten el programa en una especie de radio consultorio ya que hacen preguntas específicas, directas y concretas a los especialistas que se encuentran en cabina. En estos casos, el cuestionario es superado por la respuesta del público.

Otra observación interesante es que en el programa se reciben llamadas del público que vive no sólo en el Distrito Federal, sino también de los otros estados que reciben la señal de Radio Ciudadana. En promedio se reciben entre 6 y 8 llamadas por programa y 3 mensajes de texto.
En este sentido, es posible afirmar que el programa es un espacio de convergencia donde los investigadores comentan con el público los resultados de sus trabajos, así como los beneficios que estos traerán a la sociedad. El público neófito en cuestiones científicas, a su vez, tiene la oportunidad de expresar sus inquietudes, comentarios y sugerencias directamente a los especialistas. Por lo tanto, además de cumplir una función meramente informativa, Constructores del conocimiento también orientar al público acerca de la forma en que la ciencia podría ayudarle a elevar su calidad de vida. El radioescucha se comunica por teléfono, por correo electrónico y también es frecuente que envíe mensajes de texto.

Constructores del conocimiento representa una experiencia ciudadana de comunicación de la ciencia. Quienes participamos en ella, lo hacemos simplemente por gusto y en nuestro tiempo libre, fuera de la jornada laboral y conscientes de que la sociedad tiene el derecho a conocer el trabajo de los investigadores mexicanos. Consideramos que ya es tiempo de superar la queja de que no hay presupuesto y de que a los responsables de los medios no les interesa apoyar los programas de radio dedicados al desarrollo de tópicos científicos.

Constructores del conocimiento se ha mantenido como un programa independiente. Con plena libertad para tratar los más variados temas, libre de presiones institucionales y sin compromisos políticos. ¿Qué somos? ¿Divulgadores del conocimiento científico o comunicadores de la ciencia? No hemos pensado en etiquetas y tampoco nos preocupan. Simplemente valoramos el interés y el entusiasmo del investigador al describir su trabajo y compartirlo con el público del programa. También apreciamos las preguntas que el público plantea a los invitados en cabina.

Las dudas que teníamos aquel 14 de mayo del 2007 han quedado atrás pues ahora tenemos la certeza de que es posible mantener al aire una serie radiofónica sin presupuesto y sin apoyo institucional. El reto inicial ha sido superado, nuestros invitados son de primera línea y lo mejor de todos es que no tenemos que rendirle cuentas al jefe o a la institución.